domingo, 21 de febrero de 2016

Pide perdón


Que pidas perdón
Besando mis pies como besas a esos ídolos
Que reces y prendas velas a mis senos
Hasta que quites la culpa que tu saliva depositó en ellos

Arrodíllate bajo mis caderas
Y bésame hasta que la sangre deje de caer por la entrepierna
Que tu lengua se arrastre hasta mi entrada pidiendo perdón
El gemido último de la lanza que atraviesa mi costado
La cicatriz de la carne penetrada
Ver para creer, tú ¿ves mi herida?
Lámela, lámela, lámela
Pide perdón por abrirla una y otra vez

Que pidas perdón besándome entera por última vez
Reza a tus santos, rézame a mí
Que no considero perdonarte
Rézame
Que necesito tus palabras, besos, caricias
Sacar la culpa de mis piernas abiertas y cerrar la herida.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Descubrir


Cuando aún no te conocía
El lenguaje era un mundo por descubrir
Igual que tu cuerpo desnudo sobre la cama
Podía decir o escribir cualquier verso, palabra o letra
Todas parecían nuevas, nunca antes pronunciadas, nunca antes tocadas
Toda la virginidad del papel era un mundo abierto
A mis manos


Ahora todo es repetido, rutina
La piel es la misma cada noche
Las palabras no dicen nada nuevo
Los movimientos son mecánicos
Sé dónde se posa cada letra sobre el teclado

Y dónde poner mis dedos para que gimas

domingo, 29 de junio de 2014

Dejar de ser

Dejar de ser anécdota
Perderse entre tus sílabas
Para hablar un nuevo idioma
Entonces aquí estoy
Desnuda frente a ti
Tan vulnerable
A punto de reventar en llanto

¿Crees que importa?

En silencio te contengo
Recibo lo poco que el miedo me permite
Tus dedos dentro
Y yo fuera
Demasiado lejos para sentirte de verdad

Anécdota de una noche
En que te necesito
Sin un motivo mayor
Que el frío que corroe mis huesos
Y ese dolor permanente
En mi columna
Que me impide estar de pie, derecha
Y mirándote a los ojos
Sin sentir que pierdo algo
Que te llevas un poco de mi
En cada orgasmo

Y no quiero ser eterna
Pero hoy me siento finita
Limitando contra mi piel
Limitando contra esos muros

Para, detente, y deja de empujarme
¿Puedes dejar de desear?
Dejar de contarme, de hacer que te cuente
Que te escriba, que te amé, que no te amé
De la manera que esperas.
Pensé que no esperaba nada
Sin embargo estoy
Con mis manos abrazando mi cintura
Deseando no estar sola, deseándote
Para morir contigo una noche más.

jueves, 10 de abril de 2014

3 poemas distintos...

Huele a mar en invierno, a frío, a lluvia,
huele a viento en el rostro,

a micro trasnochada, cerveza y vómito.
_____________ º _______________________

¿Me sientes? Preguntas
Mientras lo único que siento
Es que no estás

¡Cuánto frío hace hoy en mi cama!
Ausencia de mis dedos adentro
Razón para no sentirme

Ruidos, sólo ruido que se vuelve silencio

Como en sueños adolescentes
Mojada y con miedo
 _____________ º______________________

Vómito venéreo,
ese que nace de las entrañas,
que se contagia,
tener la sangre del mismo color
que los Hijos de Puta.

viernes, 24 de mayo de 2013

Quería…

Quería…
He perdido la cuenta de cuantas veces parto con esa frase
Ahora es igual
Te leí de nuevo
Provocas que enmudezca y luego me abra
De piernas para parir
Un par de palabras
Que me parecen ajenas a lo que intento ser
Vuelvo a lo que quería
Tan sólo hablar contigo
Tan sólo saber que estás
Estoy tan sola
Tanto
Tan
Y si no quiero intento
¿Cuánto lo intento?
Una, dos, tres
Me cansé de contar
Infinito es suficiente por hoy
¿Cómo lo haces tú?
Descansa
Descansa
Descansa
Me canso, dices
Te digo: también yo
Entonces nos detenemos
Y lloramos
Quizás,
Creo,
Sólo lloró yo
En silencio y contenida
Porque sólo recibo
Tus dedos, tu lengua, tu silencio
Sin embargo te leo
Y hablas, hablas
Miles de huevadas
Tan coherentes y lúcidas
Miles de huevadas
Te digo que calles por un instante
Quiero sentir el sonido del latir
De tu pecho en el mío
Sólo sentir te
Nadie, al final
Al final
¿Hay un final?
Creo que aún ni siquiera comenzamos
Comencemos, te digo
Y no dices nada
Porque nunca hay nada
Ni nadie

Ni nada

domingo, 7 de abril de 2013

De repente


Y de repente me encuentro con tus palabras
Y se que no estoy tan sola
Y no puedo sonreír
También lloras

Cotidiano, las ideas suicidas
¿Seamos como vírgenes suicidas?
Sin lo de virgen nos queda sólo la muerte
Para eso nos masturbamos
Hasta irnos en nosotros mismos
Y para dentro seguir ahogándonos
En el vómito del vino rancio
Que no es sangre de Dios
Porque este nos abandono hace rato
Cuando dejamos de creer en finales felices

La habitación está vacía
De mí, de ti, de deseo
¿Sigues lloriqueando?

Quiero tomar un par de tus pastillas
Comparte el olvido momentáneo
De  sobajeos al paladar
Atragantarme de palabras 
Que no pude decir mejor
De lo que tú lo haces
Si supieras, entendieras
Ese es el problema en este instante
Entiendes y sabes demasiado
Más de lo que yo puedo soportarte

Se feliz, dicen, como si desearlo fuera suficiente
Ni siquiera lo deseamos
Queremos ser como Dios
Y cogernos la fe del mundo
Y que nos crean superiores e inmortales
Capaces de amar y castigar
De darles vida y arrancárselas
Digan lo que digan en este momento
Tengo el poder de escribir la huevá que sea y como sea
Para metértela en el culo hasta que sangres
Todo lo que he sangrado por tu culpa

Y me miras impávido y tengo miedo
Tiemblo, me desmayo
Caigo rendida a tus brazos
Que sólo cogen niñas y ya no lo soy
Y necesito serlo para ti

El ciclo se cierra
Tu boca se cierra
Mis piernas se cierran


jueves, 21 de marzo de 2013

No más poesía



No quiero escribir  más poesía
¿Qué rameras palabras puedo violar
Para expresar lo que siento?
Me faltan, me sobran, me estorban
las anhelo con vehemencia.
No más metáforas, ni versos
No más verborrea chorreando
entre mi lengua.
Babeo en silencio
y no puedo escribirlo.
¿Cómo descifrar las claves para
Decir lo que realmente deseo?
Puto momento de pensamientos abstractos
maldigo las horas y mi estado cataléptico.
Papeles quemados de miedos
de sin sentidos, de sueños y muerte, de ti, de mi.
Proteges mis lágrimas
pero me ahogas
luego desatas las amarras
y logro parir una frase
que se une con muchos absurdos
y se vuelve un pequeño mundo
mi pequeño mundo
que no se abre paso entre los rostros.
Impávida, moribunda, sedienta
de nuevos verbos, de adjetivos correctos.
Dime si yo puedo.
No más poesía, no más palabras al viento
nada más que vomito
sobre árboles muertos
sobre bosques caídos
sobre mi cuerpo